La IA canta ¿Y ahora qué?

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La IA canta

 ¿Y ahora qué?

La IA ya sabe componer mejor que la mitad de los que suenan en tu playlist. Y nadie sabe qué hacer con eso.

Por Ángel Molina

Sé que la frase duele. A mí también me costó aceptarla, pero es que un día te sientas delante del ordenador, le escribes cuatro líneas a una herramienta de IA, le das a generar, y lo que sale suena bien. Suena demasiado bien y ahí es cuando se te queda la cara de «vale, esto va en serio».

Sé que la frase duele. A mí también me costó aceptarla, pero es que un día te sientas delante del ordenador, le escribes cuatro líneas a una herramienta de IA, le das a generar, y lo que sale suena bien. Suena demasiado bien y ahí es cuando se te queda la cara de «vale, esto va en serio».

Un agente como Claude Code es ese chef. Vosotros no le decís el cómo, le decís el qué: analiza este proyecto, encuentra el bug que está causando errores y arréglalo. Y él se pone a investigar, a escribir código y a probar soluciones hasta que lo consigue.

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La guerra

que no sale en las noticias

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IA en las grandes ligas

Mientras tú y yo descubríamos que una IA podía clonar la voz de Bad Bunny o fabricar un dueto de Drake y The Weeknd que nunca existió, en los despachos de Universal, Sony y Warner se estaba montando una guerra silenciosa. Y no es una guerra menor.

Y mira, yo entiendo la postura. Si tú creas algo, tienes derecho a decidir quién lo usa y cómo. Eso es básico. Pero también os digo una cosa: la historia nos ha demostrado que cuando la tecnología abre una puerta, no hay ley que consiga cerrarla del todo. Las leyes llegan tarde. Siempre llegan tarde.

Desentrenar a la IA

Lo que me preocupa es que mientras discuten, se está creando un precedente en la práctica. La IA ya está entrenada. Ya sabe lo que sabe. Y no puedes «desentrenarla». Así que la pregunta real no es si fue justo o no. La pregunta real es: ¿qué hacemos ahora?

¿Qué hacemos ahora?

No tengo la respuesta. Pero sospecho que el copyright, tal como lo conocemos, no va a sobrevivir a esta década sin una transformación profunda. Y eso no es bueno ni malo. Es lo que hay.

1-05

El creador

que por fin puede sonar como quiere

Ahora dejadme que os cuente la otra cara, porque sería deshonesto quedarme solo con el conflicto.

Si os dedicáis a crear contenido —vídeos, podcasts, proyectos audiovisuales, lo que sea— sabéis perfectamente lo que significa necesitar música. Y sabéis lo frustrante que es. Bibliotecas de stock donde todo suena igual. Licencias confusas que no sabes si te van a meter en un lío. Temas genéricos que le quitan personalidad a tu trabajo.

Eso, para mucha gente, se ha terminado.

Hoy le puedes decir a una IA «quiero algo que suene a persecución nocturna por Tokio, con sintetizadores y un bajo que te vibre en el pecho» y te lo genera. En segundos. Ajustado a lo que necesitas. Sin que nadie te mande una factura de tres cifras ni un aviso de copyright.

Pero sé lo que estáis pensando. "Vale, Ángel, muy bonito. Pero ¿qué pasa con los músicos que vivían de componer esas bandas sonoras?"

Y ahí está el nudo. Porque no os voy a decir que no les afecta. Claro que les afecta. Los músicos de sesión, los compositores de música de fondo, los que hacían jingles y piezas a medida… su mercado se está encogiendo. Eso es un hecho, no una opinión. Lo que sí es opinión mía…

…es que los que sepan adaptarse van a encontrar un espacio nuevo. Porque la IA genera música, sí. Pero no tiene criterio. No sabe lo que necesita tu proyecto en un momento concreto. No entiende el contexto emocional de una escena. Eso sigue siendo humano. Al menos de momento.

Tu cantante favorito

como software

Y si lo anterior os parecía fuerte, esperad a lo que viene…

Mientras las grandes discográficas demandan, hay artistas que han decidido ir por otro camino. Grimes, por ejemplo, lanzó una plataforma para que cualquiera pudiese crear canciones con su voz. Tú pones la letra, la IA canta con la voz de Grimes, y os repartís las ganancias al 50%. Así de loco.

Pensad en lo que eso significa

La voz de un artista convertida en un producto licenciable, como quien compra una tipografía o un pack de sonidos, pero estamos hablando de la voz de una persona. De algo que hasta hace cuatro días era lo más íntimo que tenía un cantante.

Y esto va a seguir escalando

En un futuro, estoy seguro que podrás comprar la licencia de la voz de tu artista favorito. Le escribes una canción a las tres de la madrugada, seleccionas la voz, generas el tema, y lo publicas. Tu ídolo cantando tus palabras, ya ha pasado aunque  y suena a utopía o una distopía, depende de cómo lo mires.

Lo que no podemos hacer es ignorarlo. Ni los músicos, ni los creadores, ni los que simplemente escuchamos música mientras fregamos los platos. Esto está aquí. Está cambiando y va a seguir cambiando.

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